lunes, 9 de marzo de 2020

Al otro lado del cristal

El pasado viernes realizamos una acción muy interesane y algo diferente a las anteriores. En esta ocasión mi acción performativa formaba parte de la propuesta.
Solamente Blanca, la directora de la escuela, sabía lo que haríamos. Las educadoras habían sido habisadas de que a una hora aproximada habría una propuesta, pero no se les dijo nada más para que fuera sorpresa también para ellas.

Mientras los niños y niñas están en su aula, yo aparezco al otro lado del cristal y tras un momento de presencia, comienzo a trazar una serie de dibujos abstractos. Antes de eso, les he entregado unas ceras a las educadoras para que ellas se las den a los niños cuando consideren. Al poquito tiempo de comenzar con mis trazos, se las entregan y todos se lanzan a coger su cera blanca.
Continúo creando y observando al unísono, resonando con lo que sucede al otro lado. Estableciendo diálogos sin necesidad de palabras. Un juego interminable de trazos, líneas, búsquedas y sonrisas.

¿Qué sucede si dejamos unas ceras blandas blancas y negras cerca del cristal? ¿Y si durante el tiempo que están en el patio hago lo mismo en el interior de un aula? ¿Y si en un momento determinado abrimos la puerta y pueden pasar al otro lado del crista, donde estoy trazando? Para futuras sesiones ¿Puede convertirse el acto de borrar esos trazos en una nueva experiencia estética?

Hemos comenzado en el aula de Reme y Rosi (1-2 años), después continúo en una de las aulas de bebés y aunque estoy muy poquito tiempo dibujando consigo captar por momentos la atención de algunos de ellos que miran tranquilamente los trazos que voy haciendo sobre el cristal.

Después paso al patio del aula de 1 a 2 años de Elena y Marta, (Alba soto me acompaña y documenta con la cámara), comienzo acercándome lentamente al cristal. Solo mi presencia ya llama la atención de algunos niños pero en cuanto saco los rotuladores Posca y comienzo a realizar trazos lentos sobre el cristal la mayoría de los niños se acercan a ver qué está pasando. En cuanto les dan las ceras comienzan a realizar sus trazos sobre el cristal y así empieza el baile, el juego en el que nos encontramos y des-encontramos a través de la membrana de cristal.
A algunos niños les gusta seguirme y trazar donde yo trazo. Otros encuentran su propio espacio. Jugamos a acercar las caras, hacer vaho, poner la nariz y hacer puntos donde la pusimos...


Repito la acción en el último aula de 1 - 2 (Yolanda y Bárbara) y las reacciones son muy similares.Quizás el hecho de que en el cristal estén las fotos de las familias haya podido interferir de alguna manera, pero resulta muy interesante como las integran en su proceso. La sesión suele durar en las aulas de 1 a 2, entre 20 minutos y media hora.
A las 12:00 comenzamos con el aula de 2 a 3 años de Concha y Vero. Como su aula no dispone de una cristalera lo suficientemente grande, lo hacemos en el aula de psicomotricidad, pero para que no haya demasiadas distracciones, esta vez ellos están en el patio y yo en el interior. Eso hace que se me vea menos pero rápidamente comienza el juego. Percibo la emoción de Concha y Vero y de los niños y niñas que estaban expectantes.
Esta vez comienzo más despacio, presencia primeramente, la mano en el cristal, después el recorrido de mi dedo, trazando sin dejar huella, después la huella del rotulador sobre el cristal y la invitación a que participen ahora con sus ceras blancas.
Aparecen en los trazos de los niños movimientos similares a los que yo estoy haciendo. El juego de pintar dentro de las formas que yo pinto. De buscarnos, de seguirnos. Algunos les divierte cuando pinto tapando el cruce de nuestras miradas en el plano del cristal.

Van terminando se alejan, solo quedan dos niñas que cuando terminan pasan al aula para ver cómo desde dentro el dibujo cambia mucho. Ha terminado la acción pero antes de irme paso por el otro aula de bebés para repetir el juego. Aunque solo estoy 10 minutos, la concentración y la atención de la mayoría de los bebés es muy alta.

Todavía quedan dos aulas para la semana que viene. Quizás haya cambios para continuar este proceso de aprendizaje mutuo e investigación constante

Las educadoras han estado en todo momento predispuestas y facilitando que la acción fuera fluyendo. Participando en la documentación y compartiendo sus impresiones y observaciones.

Gracias a todos y todas por una experiencia tan enriquecedora.

















lunes, 2 de marzo de 2020

De piedra, arena y barro

El día 28 tuvimos nuestras dos últimas sesiones de la propuesta de piedra arena y barro. Comenzamos con el grupo de 1 a 2 años de la clase Yolanda y Bárbara. Al ser un día festivo en los colegios el grupo era más pequeño y pude además contar con la ayuda de 2 hijas de las educadoras que me ayudaron a preparar la arcilla dándole forma de esferas. Disponemos de algo más de tiempo para el montaje y de esa manera puedo generar una serie de dibujos con la arena sobre el papel y trabajar la arcilla previamente.
 
Preparada la instalación, el grupo de niños y niñas entro discretamente al aula. Tenemos que tener en cuenta qué su aula habitual qué es el grupo de niños más pequeños de 1 a 2 años no obstante muchos de ellos participaron activamente en la propuesta. Antes de comenzar les presente de manera muy breve los materiales que habíamos dispuesto para ellos y como la arcilla seca puede transformarse en una masa maleable al añadirle agua. Antes de eso dedicamos unos minutos el juego de la bolita invisible de manera puedan asociar ese pequeño ritual con las acciones artísticas que les voy planteando a lo largo del curso.

Una vez presentados los materiales les invitamos a explorar lo que hemos preparado para ellos. Entran con cautela y algunos niños comienzan explorar otros se mantienen fuera de la zona delimitada observando que yo que hacen los demás. Aunque no participan de manera activa sus neuronas espejo están haciendo trabajo, permanecen atentos a lo que sucede a su alrededor. En algún momento alguno de los niños se aleja para explorar el aula a que están en un espacio en el que habitualmente no suelen estar. Les invitamos a volver que hemos preparado para ellos indicándoles que es donde pueden estar y con lo que pueden jugar y experimentar.
También nos desplazamos y las niñas que me estuvieron ayudando, participan explorando las texturas del barro con los pies. Mientras algunos niños observan a su alrededor. Durante la sesión muchos de ellos han explorado la arena y con el agua otros han clavado palitos en la arcilla o simplemente han jugado con ella entre sus manos senado momentos en los que dictado los palitos transportado y sobre todo ambiente y de mucha exploración.
Después de media hora de juego damos por terminada actividad y mientras Yolanda y Bárbara les van limpiando comenzamos a recoger para siguiente sesión.





A las 11 ya está todo preparado para el grupo de Concha y Vero. Han estado toda la mañana en el aula de psicomotricidad y tienen muchas ganas de subir a ver la sorpresa que habíamos preparado en su aula para ellos.
Cuando entran repetimos en ritual de la bola invisible y les presento los materiales al enseñarles la arcilla seca alguno de ellos se la lleva a la boca como si fuera chocolate les muestro machacando la arcilla seca con una piedra y añadiéndole agua su apariencia textura se transforma completamente después les muestro de ahí es de dónde viene la arcilla más maleable. Después les invito a que exploren lo que hemos preparado para ellos y me resulta interesante ver al llevar un pequeño trocito de arcilla seca en su mano, que habían estado viendo durante la presentación de los materiales la mayoría de ellos coge una piedra y comienzan a machacarlo algunos incluso le añaden agua. Un grupo de niñas comienzan a remover la arcilla aguada como si tratarán de realizar algunos trazos sobre el plástico. Mi manera de asistir en ese momento buscar cerca sin decir nada un bote con pinceles. Rápidamente los niños y niñas se dan cuenta de que están los pinceles ahí y comienzan realizar trazos sobre la arena y con la arcilla aguada.




Una niña ha hecho un pequeño hoyo una de las bolas de arcilla y ahora moja el pincel en el agua transporta el agua con el pincel hasta el agujero de la bola de arcilla para después, comenzar a hacer trazos sobre el papel blanco.
Se suman 3 niñas y forman un grupo en el cual cada una trabaja en su propio proceso en sintonía y completa armonía con las demás, como si de una danza se tratara.

Mientras otro niño permanece moviendo la arena con las manos y echando la en un botecito con agua. Durante 20 minutos permanece muy centrado en la actividad determinado y se queda sentado fuera de la zona delimitada como ausente a lo que está sucediendo. Acerco una flanera con un poquito de agua y la dejo cerca, enseguida reanuda su juego de echar granitos de arena al agua de nuevo, pero desiste al ratito. Me preguntó cómo puedo asistir a su juego sin intervenirlo ni provocar más allá de lo que él pueda estar necesitando y cerca de él comienzo agrupar la arena con mis manos haciendo un pequeño montoncito, después me retiro y enseguida el comienza con sus manos la arena del montón para echarla de nuevo en la flanera con agua y así continuar su juego de unos minutos más.

Mientras tanto de las niñas que ha estado explorando con el barro dale agua generando una barbotina comienza a pintarse con dicha barbotina los dedos de las manos, después las manos y finalmente los brazos. Una de las educadoras le pregunta si quiere quitarse los pantalones y ella responde que sí. Entonces también se pinta con el barro las piernas mientras se ríe. Un niño que la ha estado observando comienza a imitarla pintándose las piernas y los brazos de barro. Me acerco a ella y le digo que la arcilla de sus brazos está comenzando a secarse y que si quiere solo con agua puede volver a pintar sobre la arcilla seca. Luego continúa durante unos minutos más añadiendo agua y barbotina a su piel.

Mientras el grupo de niña que estaban dibujando con la arcilla en el papel continúan muy centradas. Algunos niños ya han comenzado a cansarse pues llevamos 45 minutos de actividad. Concha saca un barreño con agua y jabón para que puedan para limpiarse y esa acción se convierte en un juego más. El niño que comenzó a pintarse sus piernas y sus brazos se acerca a Vero para pintarla a ella poco después todos los niños y niñas se han agrupado en torno al barreño para lavar sus manos y sus pies, algunos de ellos lavarse enteros.
Termina la actividad y son los materiales jugados y los trazos lo que queda como residuos de un juego.